Tembladeras para la Virgen de las Lágrimas
En 2019 recibí el encargo de diseñar un juego de tres tembladeras para la Virgen de las Lágrimas, titular de la Hermandad de la Exaltación de Sevilla. El encargo partía de un devoto de la imagen que, en cumplimiento de una promesa, deseaba ofrecer a la Virgen tres joyas iguales que pudieran incorporarse a su ajuar.
Desde el inicio tuve claro que el diseño debía nacer de la propia estética de la Virgen de las Lágrimas. No quería crear una joya que simplemente se colocase sobre la imagen, sino una pieza que dialogara con su patrimonio y que pareciese formar parte de él de una manera natural.
Una flor del manto como origen del diseño
El punto de partida lo encontré en uno de los elementos más reconocibles del manto de salida de la Virgen: las flores de cardo que salpican sus bordados.
Son unas flores que siempre me habían llamado especialmente la atención y cuya forma permanecía grabada en mi memoria desde la infancia. Para mí constituyen uno de esos detalles que, aun formando parte de la riqueza de una obra mucho mayor, poseen la capacidad de identificarla y forman parte de la imagen que conservo de la Virgen de las Lágrimas.
Además de su valor ornamental, la flor de cardo posee aquí una especial carga simbólica, vinculada a los lamentos y dolores de la Virgen María.
A partir de este motivo desarrollé el elemento central de la tembladera, reinterpretando la flor y adaptándola al lenguaje propio de una joya. No pretendía reproducir literalmente el bordado, sino tomar sus formas como punto de partida para crear una composición nueva.
El diseño se organiza de manera radial alrededor de una gran aguamarina central. Desde ella se desarrolla una sucesión simétrica de motivos vegetales que construyen la flor y conducen la mirada hacia los cuatro extremos de la pieza. Allí, la ornamentación se hace más densa y adquiere un carácter decididamente barroco, con volutas, hojas y formas curvas inspiradas también en los bordados y en la orfebrería que acompañan habitualmente a la Santísima Virgen.
Esta alternancia entre zonas caladas y otras de mayor riqueza ornamental permite que, a pesar de sus reducidas dimensiones, la pieza conserve movimiento y ligereza.
Las aguamarinas como seña de identidad
Otro de los aspectos fundamentales del diseño fue la elección y disposición de las piedras.
Cada una de las tres tembladeras, de aproximadamente cuatro por cuatro centímetros, está realizada en plata sobredorada y presidida por una aguamarina central de mayor tamaño. A ella se suman otras cuatro aguamarinas de menor tamaño, situadas en los extremos de la composición, y cuatro circonitas blancas.
Las piedras no funcionan únicamente como elementos decorativos. Su disposición forma parte de la propia geometría del diseño: la aguamarina central establece el eje de la composición, mientras que las ocho piedras exteriores van marcando y reforzando su estructura radial.
La elección de la aguamarina tampoco fue casual.
Esta piedra está presente en numerosas joyas del ajuar de Nuestra Señora de las Lágrimas y se ha convertido con el tiempo en un elemento muy característico de su estética. Incorporarla a las nuevas tembladeras permitía establecer otro vínculo con las piezas ya existentes y, al mismo tiempo, introducir el azul como contrapunto al acabado dorado de la plata.
De esta manera, ornamentación, materiales y color responden a una misma intención: crear una joya con personalidad propia que, sin embargo, resulte plenamente reconocible dentro del universo estético de la imagen para la que fue concebida.
Del papel a la pieza definitiva
Mi proceso de diseño comenzó con los primeros bocetos realizados a mano.
La referencia principal estaba muy clara desde el principio: aquellas flores del manto de la Virgen que conservaba en mi memoria desde niño. A partir de ellas fui buscando la manera de trasladar su carácter a una pieza de apenas cinco centímetros, simplificando unas formas, desarrollando otras y construyendo progresivamente la composición.
Uno de los aspectos importantes fue encontrar un equilibrio entre la riqueza ornamental propia del lenguaje barroco y la ligereza que necesitaba una joya de estas dimensiones. La simetría ayudó a ordenar el conjunto, mientras que los espacios abiertos entre los distintos motivos permitieron dar aire a la composición y definir con mayor claridad cada una de sus formas.
Una vez concluido el diseño manual, lo presenté al donante. Tras recibir su aprobación, trasladé la propuesta al dibujo digital, donde pude definir con precisión las proporciones, los elementos ornamentales y la posición exacta de cada piedra antes de afrontar su materialización.
La ejecución de las tres piezas fue realizada por Joyería Josman, siguiendo mi diseño original.
Las tembladeras para la Virgen de las Lágrimas, integradas en su ajuar
Desde su realización, las tres tembladeras han sido utilizadas por Nuestra Señora de las Lágrimas tanto en sus principales cultos como en su salida procesional.
Con el paso de los años, su presencia junto a la imagen ha hecho que terminen incorporándose de manera natural a su estética. Para mí, como diseñador, resulta especialmente significativo que una pieza nueva haya llegado a ocupar ese lugar.
Y quizá sea precisamente ahí donde este proyecto adquiere un sentido especialmente personal.
El diseño nació de la observación de un elemento que ya pertenecía a la Virgen: unas flores de su manto que permanecían grabadas en mi memoria desde la infancia. Años después, aquellas mismas formas regresaron a Ella reinterpretadas y convertidas en una nueva joya.
Este proyecto resume así una idea que está muy presente en mi forma de abordar el diseño aplicado al arte sacro: conocer el patrimonio existente, comprender sus formas y su simbología y utilizarlas como punto de partida para crear algo nuevo, capaz de integrarse en él sin necesidad de imitarlo.
Tembladeras para Nuestra Señora de las Lágrimas
Hermandad de la Exaltación · Sevilla
Diseño: José Carlos B. Casquet
Ejecución: Joyería Josman
Año: 2019
Materiales: plata sobredorada, aguamarinas y circonitas blancas
Dimensiones: aprox. 4×4 cm