Broche «En Cada Lágrima»: diseño para un patronazgo
En 2021 recibí el encargo de diseñar el broche «En Cada Lágrima» para Nuestra Señora de las Lágrimas, titular de la Hermandad de la Exaltación de Sevilla. La iniciativa partía de un hermano de la corporación que, de manera anónima, deseaba ofrecer a la Virgen una pieza que dejase constancia de un reconocimiento especialmente significativo: su patronazgo sobre los Donantes y Trasplantados de Médula y Enfermedades Oncohematológicas.
El punto de partida era, por tanto, diferente al de otros trabajos. En esta ocasión, el diseño no solo debía integrarse en el ajuar de la Virgen, sino también ser capaz de representar mediante formas, palabras y color el significado de ese patronazgo.
Para ello concebí un broche-medallón en plata sobredorada presidido por las palabras «En Cada Lágrima», lema utilizado por la Hermandad en su vinculación con la donación de médula y que se completa con «una vida» (En Cada Lágrima, Una Vida). Por cuestiones de espacio y de equilibrio en la composición, optamos por emplear su forma abreviada.
Una orla nacida de los bordados del palio
Como ocurre en buena parte de mis diseños destinados a imágenes devocionales, antes de comenzar a dibujar busqué las referencias dentro del propio patrimonio de la Virgen.
En este caso, la principal fuente de inspiración fueron los bordados de su paso de palio, obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Su ornamentación vegetal y sus formas sinuosas sirvieron como punto de partida para construir la gran orla que configura el medallón.
El diseño se desarrolla de manera prácticamente simétrica alrededor del lema. Hojas, volutas y tallos van recorriendo el perímetro y creando un marco ornamental que concentra la atención en las palabras situadas en el centro. La intención era conseguir una composición rica y marcadamente barroca, pero suficientemente abierta para que el texto pudiera leerse con claridad.
No se trataba de reproducir literalmente un fragmento de los bordados, sino de trasladar su lenguaje ornamental a una escala y a un soporte completamente diferentes. De esta forma, una pieza nueva podía establecer una relación inmediata con un patrimonio que forma parte de la identidad histórica de la Virgen.
El broche «En Cada Lágrima»
El lema constituye el verdadero centro del diseño y, por ello, la tipografía tenía una importancia especial.
En lugar de crear unas letras completamente nuevas, como había hecho en otros trabajos, decidí recurrir a una referencia ya existente en el ajuar: la tipografía empleada en el antiguo broche de oro con el nombre de la Virgen.
Esta decisión permitía mantener una continuidad con una estética asentada desde hacía décadas en la Hermandad. Las palabras «En Cada Lágrima» quedaban así integradas en una joya contemporánea mediante unas formas que ya pertenecían visualmente a la historia de la imagen.
Era una manera más de conseguir que el diseño hablase el mismo lenguaje que las piezas anteriores, sin renunciar por ello a crear una obra nueva.
Cinco piedras, cinco lágrimas
La simbología del broche no se encuentra únicamente en el lema.
En distintos puntos de la composición aparecen cinco topacios de tonalidad naranja. La elección del color responde a su vinculación con la donación de médula y las enfermedades oncohematológicas, de manera que la propia piedra introduce en la joya una referencia cromática directa a la causa que motivó su realización.
Pero quería que esas cinco piedras tuvieran además una segunda lectura.
Cuatro de ellas se sitúan en los vértices de la orla, integradas en los motivos vegetales, mientras que la quinta aparece en la pequeña pieza superior de la que queda suspendido el medallón. En conjunto representan las cinco lágrimas de Nuestra Señora de las Lágrimas, estableciendo a su vez una relación con Cinco Lágrimas, denominación del proyecto de Obras Asistenciales de la Hermandad.
De esta manera, un elemento aparentemente pequeño como la disposición de las piedras termina concentrando varias de las ideas esenciales del encargo: la Virgen, su advocación, la acción asistencial de la corporación y el patronazgo que se quería conmemorar.
Una joya con movimiento
Otro de los aspectos que quise incorporar al diseño fue el movimiento.
La pieza principal, de algo más de cinco centímetros de diámetro, no se concibió como un broche completamente rígido. La orla queda suspendida de una pieza superior de menor tamaño, permitiendo una ligera movilidad del conjunto.
Para diseñar este elemento de unión volví de nuevo a los bordados del palio. La pequeña pieza adopta la forma de una flor de cuatro hojas presente también en su ornamentación, de modo que incluso una solución funcional —el punto del que debía pender el medallón— se convierte en una oportunidad para continuar desarrollando el concepto artístico de la obra.
Esta movilidad adquiere además una especial riqueza una vez ejecutada la joya: el movimiento modifica ligeramente la incidencia de la luz sobre la plata sobredorada y las piedras, dando vida a una composición que en el dibujo necesariamente había sido estática.
Del primer boceto a la pieza terminada
El proceso creativo comenzó, una vez más, mediante dibujos sobre papel.
Desde los primeros bocetos tuve presente que la pieza debía mantener una concordancia estética con el conjunto del patrimonio de Nuestra Señora de las Lágrimas. Había que reunir en apenas unos centímetros referencias procedentes de los bordados, la joyería y la orfebrería de la imagen, pero evitando que el resultado se convirtiera en una acumulación de elementos.
Una vez definida la composición y aprobada la propuesta por la persona donante, desarrollé digitalmente el diseño definitivo. En esta fase pude precisar la simetría de la orla, el recorrido de las formas vegetales, la integración de las letras, la ubicación de las cinco piedras y la relación entre el medallón y la pieza superior.
La ejecución material fue realizada por Joyería Josman, trasladando el dibujo a plata sobredorada y trabajando los distintos elementos en relieve para conseguir la profundidad que requería la ornamentación.
Contemplar la pieza terminada permite apreciar precisamente ese paso fundamental entre dibujo y joya: las líneas inicialmente concebidas sobre una superficie plana adquieren volumen, reflejos y movimiento al convertirse en metal.
Diseñar para transmitir un significado
El broche fue estrenado por Nuestra Señora de las Lágrimas en su salida procesional del Jueves Santo de 2022 y fue concebido para que pudiera lucirlo también en sus cultos y en otras ocasiones a lo largo del año.
Más allá de su carácter ornamental, considero que este diseño tiene una particularidad que lo diferencia de otras piezas: prácticamente todos sus elementos tienen algo que contar.
El lema explica el motivo de la obra. Los topacios y su color recuerdan a los donantes de médula y a los enfermos oncohematológicos. Su número remite a las cinco lágrimas de la Virgen y a la obra asistencial de la Hermandad. La tipografía establece un vínculo con su joyería histórica. Y las formas vegetales y la pequeña flor superior trasladan a la pieza el lenguaje de los bordados de su paso de palio.
Todo ello queda reunido en una joya de pequeñas dimensiones.
Este proyecto representa así otra parte fundamental de mi manera de entender el diseño: no utilizar la ornamentación únicamente para embellecer una pieza, sino conseguir que formas, materiales, color y composición participen de una misma idea y ayuden a transmitir aquello que la obra quiere representar.
Broche-medallón «En Cada Lágrima»
Hermandad de la Exaltación · Sevilla
Diseño: José Carlos B. Casquet
Ejecución: Joyería Josman
Diseño: 2021 · Estreno: Jueves Santo de 2022
Materiales: plata sobredorada y topacios
Dimensiones: algo más de 5 cm de diámetro